DOMINGO 04 DE MAYO DE 2003

Boca no tuvo inconvenientes para superar con amplitud al equipo santafesino. Un penal cometido por Marcio Alemao a los 14 minutos, simplificó las cosas para el local. Abbondanzieri nunca tocó la pelota.

El equipo de Santa Fe ingresó a la Bombonera con una bandera de agradecimiento al "Pueblo Argentino" por la solidaridad ante la catástrofe. Ese fue, quizás el gesto más importante del equipo en este domingo que trajo nuevamente al fútbol hacia nuestra castigada ciudad.
Prácticamente Colón no estuvo presente en el partido, transitó sin rumbo por la cancha, tan ausente como para lograr que Boca no tuviera que imprimir toda su capacidad ofensiva para superarlo.
Dentro de un partido trabado, el local insistía sobre el área sabalera. Cuando apenas habían transcurrido 14 minutos, uno de esos centros cayó en los pies del molesto Barros Schelotto y su marcador, el brasilero Alemao intentó frenarlo tomándolo del brazo. Angel Sánchez tuvo todas las pruebas ante sus ojos para sentenciar el penal, y el mismo mellizo lo convirtió con violencia.
Antes del gol de Boca, Carignano había peleado una pelota, y luego de entrar al área eligió habilitar a Belloso en lugar de intentar la definición al arco. La jugada terminaría siendo resuelta sin dificultades por la defensa local, pero ésa sería en definitiva la jugada más peligrosa de los rojinegros en todo el partido.

Colón nunca reaccionó y el partido se fue consumiendo minuto a minuto.
Para enfrentar la segunda mitad, Bauza metió a Romero, pero este cambio no fue suficiente para revertir la pálida actuación general.
Una jugada rápida de contra, terminó por capitular el resultado. Tévez haciendo alarde de toda su potencia y serenidad, dejó atrás a Herbella, eludió la estirada de Tombolini y definió junto al palo cuando el Doctor se esforzaba por evitar la caída.

El partido se terminaba, y tan sólo habían transcurrido 20 minutos.

Un dato que ilustra mejor que nada lo que fue el partido, es la actividad de ambos arqueros, por el lado de Tombolini, fue una de las figuras de Colón al salvar en varias oportunidades nuevas caídas de su arco, en contraposición, Abbondanzieri nunca tocó la pelota.

Este no será un año feliz para Colón, como tampoco lo es para la ciudad que lo vio nacer.