DOMINGO 1° DE JUNIO DE 2003

Después de 397 minutos Colón pudo gritar un gol, dos goles, tres goles. Sin embargo no siempre los goles son amores, Lanús ganó sobre la hora un partido que dejó a Bauza en una situación muy difícil.

De repente Colón supo cómo llegar al arco rival, se acordó que la sal del fútbol está en los goles y convirtió tres veces, pero enfrente Lanús tenía las mismas intenciones y en un partido de ida y vuelta, fue el local el que pegó primero y último.
Con sólo 33 segundos jugados, el Granate ya ganaba a través de un fuerte remate de Moreno que dejó sin posibilidades a Tombolini. El panorama no era el mejor para el equipo santafesino, que sin embargo comenzó a emparejar el trámite de a poco. En el minuto 29 Delgado acomodó la pelota en un tiro libre cercano al área, y como en otras épocas colocó el balón en el ángulo con enorme precisión.
Había motivos para festejar, luego de 4 partidos sin lograr un solo grito, el Cabeza se despachaba con un tremendo golazo.
Pero eso no sería el punto máximo de emoción para los pocos hinchas sabaleros que llegaron hasta el Sur de Buenos Aires, a los 13 del segundo, Capurro como tantas veces, levantó la vista y sacó un remate desde afuera del área, pero esta vez la metió junto al palo de Flores. Colón ganaba y la resurrección parecía posible.
A partir del ingreso de Huguito Morales Lanús se apoderó del juego y arrinconó a Colón hasta lograr el empate. Fue el mismo Morales quien marcó el segundo de Lanús a través de un tiro libre que poco tenía que envidiarle al golazo de Delgado.
Ahora que las cosas estaban parejas, Lanús siguió buscando y al ratito volvía a mandar gracias al gol de Manara, quien capturó una pelota en el área y sentenció a Tombolini.
Pero no sólo el Chiche Sosa movía el banco, Bauza decidió retirar al improductivo Belloso para ver lo que podía hacer el pibe Blanco, y el pibe logró el empate.
Un partido intenso en emociones nos decía que la cosa se había terminado, no quedaban espacios para que un equipo se retirara ganador cuando ya se jugaban los minutos de descuento. Pero en la última jugada salió un pelotazo largo al área sabalera que sobró a la defensa y encontró a Salomón entrando con convicción con su cabeza. Tombolini otra vez la veía adentro y esta vez ya no quedaría tiempo para nada.

Esta vez Colón marcó goles, fue más incisivo y metió un poco más que en otros partidos. Quizás la defensa no acompañó el esfuerzo del medio campo. Quizás haya llegado el momento de los grandes cambios.
Sólo una cosa es seguro Colón así no puede seguir.