DOMINGO 22 DE JUNIO DE 2003

Apareció el equipo que la hinchada reclamaba y el Negro superó a Racing con autoridad y buen fútbol. Ahora entrar a la Copa Sudamericana depende sólo de Colón.

Hacía tanto que no se veía buen fútbol en el Centenario que costaba creer lo que nuestros ojos presenciaban. Colón fue otro equipo, totalmente diferente al de las 16 presentaciones anteriores. El equipo se tomó este partido con la responsabilidad y con la actitud que el compromiso exigía. Este era el encuentro clave para definir la posibilidad concreta de entrar en la Sudamericana.
Y la diferencia entre este Colón y el anterior estuvo dada en el volumen de juego del equipo. Frente a Racing Colón hizo correr la pelota, con una muy buena actuación de su mediocampo y con la ya indiscutible presencia de Blanco que asustaba desde el minuto inicial.

Colón fue mucho más incisivo en el ataque, aprovechando ambos laterales y alternando oportunidades de Carignano y Blanco.
A los 3 minutos Migliónico estuvo cerca de abrir el marcador cuando cabeceó en el área chica una pelota que sería controlada por Campagnuolo. Dos minutos después, tras un córner del mismo Migliónico, Pereyra la bajó de cabeza y el Sungui Blanco de media vuelta y con poco ángulo derrotó al arquero académico.

Racing estaba aturdido y era controlado absolutamente por el local. Después de una jugada peligrosísima de Colón, en la que Carignano quedó solo frente al arquero e impactó su remate en el travesaño, parecía que Colón estaba frente a una victoria segura.

Pero una dudosa falta sancionada por Furchi a favor de Racing, sería el nacimiento de una pequeña esperanza para la visita.
De ese tiro libre surgió un pase en profundidad para Peralta que se escapó entre dos defensores y desde el área definió junto al palo derecho de Tombolini.
El primer tiempo terminaría empatado, pero a diferencia de lo que el hincha sabalero venía experimentando en el pasado reciente, se respiraba en el estadio un clima de tranquilidad, de certeza de que jugando así, la victoria no tardaría en llegar.
La segunda parte arrancó con un Racing un poco más agresivo y el trámite se hizo intenso pero más parejo.
Pero aquella tranquilidad de los sabaleros se empezó a transformar en ansiedad con el correr de los minutos, ya habían transcurrido 30 minutos y Colón no podía doblegar el arco de Campagnuolo. Bauza se jugó con un cambio que terminaría dando óptimos resultados, sacó a Carignano y volvió a intentar con Gustavo Savoia. En la primera intervención, el joven de Reconquista, acumuló defensores entrando por el medio, habilitó a Blanco, éste a Romagnoli y el Pipi sacó toda su bronca y quemó la red con un zurdazo terrible.
A partir de ahí el local controló el partido con tranquilidad y pasajes de excelente fútbol.

Colón festejó con todas las ganas. Los sabaleros volvieron a sonreír en su cancha, la copa esta cerca y Colón será el único equipo santafesino en primera división.
El sol volvió a salir en el centenario y su pueblo disfruta, al fin, la alegría de ser sabalero.