SABADO 2 DE AGOSTO DE 2003

También hay gambetas, quiebres de cintura, amagues y tacos. A pesar del frío, de la falta de goles y del empate, Giovany Hernández nos divirtió a todos. Colón empezó con el pie derecho su novena temporada consecutiva en primera.

Siempre es importante ganar el primer partido, y gracias a un esquema ordenado y a la efectividad en capitalizar las pocas oportunidades, el Negro se quedó con los tres puntos en el inicio del campeonato.

"El que no salta es evacuado", cantaba la hinchada de Racing mientras Hernández desairaba a Domínguez con una bicicleta. Y realmente, los que deberían autoevacuarse al silencio son los hombres del fondo de la Academia, quienes no pudieron hacer nada ante la habilidad del colombiano.
Colón no jugó bien. De todas maneras, Giovany se lució jugando a un toque y de primera como lo marcan todos los manuales del 10.

Para que lo que el mediocampista genere pague en goles, Carignano, Fuertes o MIgliónico deberán adaptarse a la velocidad con la que juega y lee lo que sucede en el campo. Además, durante el primer el tiempo la actuación de Romagnoli por derecha no lo ayudó al colombiano. Tras el ingreso de Martínez, el fútbol de Colón se desplazó hacia esa banda y allí se vio lo mejor del encuentro.
Con respecto al resto de los refuerzos no hay una actuación que se haya destacado. Lo de Moreno y Fabianesi fue muy bueno en el primer tiempo, pero en la segunda parte bajó el ritmo. La aparición en el fondo de Adrián González fue lo más flojo del equipo. El ex-taladro dudó y no tuvo buen trato con la pelota. Además, la responsabilidad de ser el último hombre sabalero le quedó grande.
Hablamos de refuerzos, pero no hablamos de fútbol. El partido fue muy intenso en distintos tramos del mismo. Colón es un equipo ciclotímico que sufre picos de adrenalina cuando ataca y la disminuye notablemente cuando tiene que recuperar el balón. De todas maneras, y más allá de algunos desajustes, la defensa cumplió y jugó de manera ordenada.
En lo que respecta a los delanteros, tanto Carignano como MIgliónico lucharon más de lo que buscaron el arco.
El empate no empañó la fiesta que vivieron los hinchas sabaleros, gracias a los lujos de Giovany Hernández y al ingreso del ídolo máximo del pueblo rojinegro Esteban Fuertes.

Tras el debut sólo se puede señalar que este equipo tiene hambre de gloria y nos invita a soñar. Así que sabalero empiece a ahorrar, porque la plata que invierta en cada partido de esta temporada le va a generar una sonrisa. Esa que tuvimos todos hoy, cuando Giovany Hernández tocaba la pelota.