MARTES 12 DE AGOSTO DE 2003

Importante victoria de Colón en su primer presentación de la Copa Sudamericana.
Tres golazos rojinegros y un gol mal concedido para Vélez, le permitirán a Colón afrontar el partido de vuelta con tranquilidad.


El humilde club de Santa Fe ubicado a orillas del Salado sigue construyendo su propia historia. Una historia que lo hace cada vez más grande y que enorgullese a toda una ciudad.
Tanta presentación se debe a la importancia que tiene para Santa Fe, tener a este equipo en primera y al mismo tiempo compitiendo en torneos internacionales.

La atmósfera que se respiró en estas semanas en torno al partido inicial de la copa fue diferente. Colón está produciendo una vez más un fenómeno social absolutamente movilizador.
Y si bien el estadio no presentó el marco esperado por los dirigentes, la ciudad entera vibró con la presentación sabalera.
El partido dejó como saldo una actuación mucho más sólida por parte del equipo y una diferencia prometedora para afrontar el desafío en el fortín de Liniers.

Colón se empezó a armar desde el medio hacia arriba y concretó la diferencia a través de tres jugadas de pelota detenida, una mejor que la otra. Por orden de aparición, los tres goles sabaleros se fueron superando el uno al otro.
La entrada estuvo a cargo del dúo Hernández - Delgado cuando el Príncipe colocó un centro que sobrepasó a toda la defensa para dejar en posición inmejorable a la zurda de la Cabra, el resultado: un gol de pizarra con manufactura artesanal.

El plato principal también fue ejecutado Delgado, quien en la segunda etapa, liquidó a Sesa con un tiro libre dirigido a su palo.
Y el postre que todos esperaban lo preparó Giovanny, mediante un disparo impresionante desde un angulo complicado. Un gol, que quedará en la memoria de los presentes hasta su último suspiro.
Vélez no estuvo siquiera cerca de aquel equipo peligroso del campeonato pasado y recién pudo descontar cuando el asistente obvió una clara posición ilegítima en el gol velezano.

Colón está más vivo que nunca. Santa Fe respira fútbol y quiere llevar su marca más allá de las fronteras.