El partido más flojo del equipo desde la llegada de Martino terminó con una inesperada derrota en casa. Se complican las chances de pelear por algo.

"Este partido puede servir para darnos cuenta que no somos tan sólidos como pensábamos" fueron las palabras del Tata Martino tras la indiscutible victoria del Lobo en Santa Fe.

Colón jugó mal y pagó caro las consecuencias. El equipo de Troglio, angustiado por los números del promedio sacó adelante un partido que en principio parecía accesible para este Colón versión Martino que venía pisando fuerte. Después de un primer tiempo dominado por los sabaleros, pero sin que ello implique un merecimiento de colocarse arriba en el marcado, Gimnasio enfrentó los segundos 45 minutos con otra mentalidad.
Lucas Lobos empezó a hacer estragos en las líneas defensivas y en sólo tres minutos ponía en ventaja al visitante con un gol de factoría propia.
Diez minutos más tarde, el Negro seguía sin encontrar el rumbo y Píccoli se equivocaba "fiero" en un rechazo dejando a Enría de frente a Tombolini. El arquero rechazó y el Caio cayó en el área. Brazenas vio penal donde no existió, pero San Esteban acusó recibo de la injusticia y desvió su remate.

Del penal errado, Colón salió con una jugada rápida, cabezazo de Cominges para habilitar a Estévez, corrida del Pipa y definición por bajo ante la salida de Bobadilla. Estallaba el estadio y ahora la gente pedía la victoria.
El cambio de Estévez para que ingrese Claudio Bieler, quitó al equipo peso ofensivo y las escasas aproximaciones de Colón fueron demasiado débiles.
Cuando el partido parecía morir en un empate, una nueva desatención defensiva, esta vez en los pies de Vargas, sentenciaba la suerte de Colón con el segundo gol platense a cargo de Sergio Valenti.
Colón quedó lejos de la punta y de los torneos internacionales. Martino sigue transmitiendo confianza y espera que esta derrota sirva para poner los pies sobre la tierra y empezar a construir un equipo más sólido.