Impresionante victoria sabalera en Avellaneda. Por momentos, Colón jugó su mejor fútbol y apabulló al rojo. En el segundo tiempo tras el descuento del local, los Negros terminaron sufriendo. El mejor final para una semana que será inolvidable.

Tan grande como Colón, con la fuerza de su hinchada y con el sufrimiento de su pueblo. Así fue la victoria sabalera en el estadio de la doble visera.
Un partido con una intensidad pocas veces vistas en el fútbol local, con situaciones de alto riesgo en uno y otro arco. Arrancó ganando el Sabalero a los 15 de la primera parte, con una jugada iniciada y terminada por Fuertes. Gol de Colón con gran definición de cabeza a cargo del Bichi.
Segundos después, Pezzota marcó una falta a 20 metros del arco de Navarro Montoya. El peruano Vargas se posicionó y con la misma precisión y clase que ante Boca colocó la pelota por encima de la barrera, clavándola en el ángulo. Golazo sabalero y locura en la tribuna poblada por santafesinos.
Independiente hizo acuse del golpe y se avalanzó sobre el terreno sabalero con intensidad, pero sin juego. LLegó al empate mediante una jugada extraña en la que Frutos cabeceó al arco, Tombolini atajó con esfuerzo, el palo devolvió la pelota y Eluchans la empujó a la red.
Pero el Negro no estaba dispuesto a facilitarle las cosas al Diablo y al minuto de iniciado la segunda parte, Fuertes peleó una pelota, enganchó, se llevó dos defensores y definió
entre las manos de Navarro Montoya y el palo más lejano. La eficiencia del visitante marcaba la diferencia, Colón tenía orden y cada vez que llegaba, lo hacía con peligro.
El Rojo llegó a descontar sólo porque Frutos mide 2 metros. El lungo delantero empujó la pelota con su cabeza un centro tras una jugada fortuita.
Sin embargo, el orden defensivo de Colón impidió que la arremetida local se transformase en empate. Independiente se quedó sin fuerzas y los Negros obtuvieron un triunfo inolvidable en una semana que se transformará en un nuevo hito de la gloriosa historia colonista.