Con un primer tiempo excepcional, Colón
bajó al puntero. Un partido memorable, con
grandes individualidades y un impecable desempeño
colectivo. El equipo de Basile se lució y
se vuelve a prender en la pelea.
No es una cosa de todos los días ver a un
equipo del fútbol argentino jugar como lo
hizo Colón en su partido más difícil
hasta el momento. El rojinegro resolvió el
primer tiempo con precisión en los toques
al ras del piso y con la movilidad permanente de
su mediocampo y de un imparable Pipa Estévez.
|
A los 5 minutos el Negro
elaboraba la primer jugada en profundidad,
a través de una buena habilitación
de Estévez para el ingreso solitario
de Gandín que desperdició
la oportunidad. Pero el Pipa quería
repetir la gran actuación del partido
ante Independiente, y a los 9 minutos ingresó
por el sector izquierdo al área y
fue derribado por el Gato Sessa. Penal para
Colón después de 58 partidos
sin esa oportunidad. Giovanni aseguró
y Colón ganaba a los 10 minutos de
iniciado el encuentro. |
|
Pero Vélez no iba a vender
barata su derrota y Sánchez no se iba a
quedar tranquilo después de 9 años
sin cobrarle un penal al equipo santafesino jugando
de visitante. A los 15 Bardaro entró al
área y fue sutilmente tomado de la casaca
por Bedoya. Sanchez no dudó en cobrar un
penal que jamás hubiese otorgado a Colón.
Valdemarín hizo lo suyo y puso las cosas
1 a 1.
|
|
Colón
no se desesperó y siguió manejando
el partido, jugando en terreno local. A
los 25 minutos se produjo una de tantas
faltas con las que los defensores porteños
intentaban frenar a la magia de Giovanni.
Pero el que acomodó la pelota fue
su compatriota Bedoya que con un remate
sensacional, superó la altura de
la barrera y clavó un golazo de aquellos.
Nuevamente Colón materializaba su
superioridad en el marcador. |
Y eso no era todo. Los sabaleros siguieron pintándole
la cara al mandamás del campeonato. Era tal
la diferencia entre un equipo y otro que a nadie
le sorprendió que a los 43 minutos Colón
anotara el tercer tanto, y de qué manera,
a través de una jugada a puro toque, con
la actuación estelar de Raúl Estévez,
quien inició la jugada desde la derecha,
la pelota pasó por los pies de Moreno, Bedoya
y nuevamente por el Pipa para que el delantero redondeé
una tarde de gran nivel con un gol de antología.
El tercer tanto rojinegro en un solo tiempo y el
grito interminable de los hinchas santafesinos.
La estrategia para la segunda mitad fue impecable.
Colón siguió dominando el partido,
jugando lejos de su área. Todo era paz y
tranquilidad, y el Coco apenas si se exaltaba por
los goles no convertidos por Darío Gandín.
Vélez no sabía qué hacer para
quebrar la sólida estructura del visitante,
hasta que por medio de una pelota detenida y un
inoportuno rebote de Tombolini, encontró
el descuento cuando todavía restaban 10 minutos
por jugarse.
Colón no se desordenó y aguantó
las embestidas de los azules que insistían
con todo lo que les quedaba.
Pero Colón estaba destinado a ganar este
partido. El orgulloso pecho de los Negros que fueron
hasta el Fortín, quedará hinchado
de emoción por un largo tiempo y el recuerdo
de este partido permanecerá en la historia
de este gran equipo del interior como uno de los
mejores jamás jugados. |