El equipo arrancó bien pero se fue quedando y en diez minutos perdió las riendas del partido. Con algo de orgullo intentó cambiar la historia y llegó a descontar en la segunda mitad. Falcioni acertó con los cambios y Maturana... durmió.

Colón no solo perdió el partido frente a Banfield, sino que alejó sensiblemente sus posibilidades de ingresar a alguna copa. Eso era lo que estaba en juego en el partido jugado en el Sur, la posibilidad concreta de jugar la Sudamericana y la no tan concreta chance de volver a disputar la Libertadores. Con esta premisa salieron los equipos a la cancha y el que mejor respondió fue Banfield. Si un equipo de los dos que jugaron este duro encuentro merece representar a la Argentina, ese equipo es Banfield, por más doloroso que suene.


El Taladro propuso el juego y, si bien en los primeros minutos el trámite era parejo, la balanza se empezó a inclinar en favor del local.
A los 23 Bilos marcaba el primero y a los 31 Bustos Montoya le daba la segunda puñalada a los sabaleros que no tenían reacción.

Llegó el descanso y con el inicio de la segunda parte el cambio con el que Maturana pensaba torcer la historia.

Gigena reemplazó a Imhoff y sorprendió participando en jugadas que le dieron profundidad al equipo. Una de ellas, a los 6 minutos, terminó en el gol de Carignano.
Pero Colón tuvo aires de superioridad por un corto lapso tras el descuento.
Falcioni supo prevenir la avalancha que proponía el rojinegro y con dos cambios borró las intensiones del visitante. Primero fue Garrafa Sánchez, que se paró adelante y con gran oficio inclinó la cancha hacia el arco defendido por Tombolini. A los pocos minutos entró Amato y con toda la carne en el asador, Banfield llegó al tercero a través del ex-River que derrotó los intentos desesperados de Tombo.
Maturana se acordó del banco a los 40, cuando puso a Romagnoli por Migliónico, cuando ya estaba todo dicho, cuando ya era imposible evitar una nueva derrota afuera de casa.