Un partido muy bien jugado por el equipo del Coco Basile en el que volvió a fallar la definición. Central aseguró las pocas situaciones que tuvo para convertir y se quedó con una victoria inmerecida. Las chances por pelear arriba se desvanecen.

El reflejo de lo brindado por los rojinegros estuvo en la impresionante despedida que le brindó la hinchada sabalera a su equipo a pesar de la derrota. Las tribunas del Brigadier, nuevamente colmadas, eran una fiesta y Colón acababa de perder con los no muy queridos canallas.
La expectativa generada con la exhibición de fútbol brindada por el equipo ante Vélez, pronto se vio satisfecha con un buen arranque del local, tratando bien a la pelota y acercándose al arco de Ojeda. Con un Giovanny inspiradísimo, el Negro parecía llevarse por delante a los rosarinos. Sin embargo el equipo de Angel tulio Zoff avisaba a los 19 minutos que no se entregaría tan facilmente. Tombolini tuvo que esforzarse para desviar un remate de Ferrari.


En su segunda llegada, a los 29 minutos, Rosario marcaba el primero, a través de un córner conectado por Pablo Vitti.

A los 39, Central llegaba por tercera vez y conseguía el segundo gol, nuevamente gracias a la intervención de Vitti, quien ingresó al área y venció la resistencia de Tombolini.
Colón había sido más, pero Central lo había dejado desconcertado en sólo diez minutos de juego.
Los sabaleros intentaron achicar la diferencia antes del cierre del primer tiempo y estuvo cerca cuando Gandín cabeceó sólo en el área y la pelota se escapó apenas arriba del travesaño.

Colón tenía que salir a matar en la segunda etapa y así lo hizo. A los 9 minutos el Coco metío a Capurro y a Blanco por Moreno y Gandín, que habían desentonado en el buen juego sabalero. A los pocos minutos, el Sungui justificaba los pedidos de la hinchada y mercaba el descuento tras una buena habilitación de Martín Romagnoli.
A partir de ahí Colón arrinconó a Central. Una y otra vez, Esteves se las arreglaba para desbordar por derecha y enviar centros. También hubo intentos de romper la barrera defensiva de los canallas mediante jugadas por el piso, Giovanny Hernández desparramó defensores en un par de oportunidades pero no llegó a definir. La más clara estuvo en los pies de capurro, que después de dejar tres rosarinos en el camino, remató ante la salida de Ojeda, estrellando la pelota en la parte exterior de la red.
Colón no pudo recuperarse de esos diez minutos que le regaló a su rival, a pesar de jugar con categoría y de buscar permanentemente. No tuvo a la suerte de su parte y se quedó con las manos vacías. Sólo el consuelo de su gente pudo recuperar el ánimo de los jugadores rojinegros. Los Negros terminaron festejando, porque ver jugar al equipo de Basile siempre es una fiesta.