
Colón volvió a la victoria
jugando de visitante. Nuevamente en Rosario y con gol del
Bichi Fuertes. Supo cuidar el resultado con garra y con una
impecable labor de Tombolini.
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Rosario siempre estuvo cerca, son las palabras
del segundo canalla más famoso. Tal cercanía
geográfica parace garantizar la efectividad de
la que goza este equipo de Maturana cuando juega en
la capital provincial.
La victoria sabalera llegó cuando el equipo más
la necesitaba. Después de una tensa semana en
la que estuvo siempre presente el clima caldeado de
la despedida tras el apático empate frente a
Gimnasia.
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Maturana nuevamente había optado por cambiar el esquema
defensivo, permitiendo el ingreso de Alcídes Píccoli.
El nuevo ensayo funcionó mejor, sin llegar a neutralizar
los avances de Central, pero con un mayor orden que en las últimas
presentaciones. El encuentro tuvo un arranque electrizante,
con dos chances en los pies de Blanco (asistido con calidad
por Hernández) y con la peligrosa réplica del
local. Central estaba cerca del gol, había contado con
un remate que se estrelló en el travesaño, cuando
Baldassi cobró una falta en la puerta del área.
El envío impactó en la mano del Sungui Blanco
y el árbitro no vaciló en cobrar penal.
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Parecía que se venía la noche para el
Negro, pero Germán Herrera desperdició
la oportunidad de pasar al frente. Le pegó muy
abajo al balón y la terminó enviando a
la tribuna.
Colón respiraba tranquilo y a partir de ese momento
comenzó a rearmarse hasta equiparar el trámite.
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La segunda mitad traería más de una sorpresa gracias
al crecimiento de algunas individualidades en el equipo capitalino.
Giovanni Hernández se adueñó de los hilos
del sabalero, Blanco siguió colaborando a pura voluntad
y Fuertes transformó en gol una pelota que había
luchado el Sungui. Lo que parecía ser una misión
imposible, para el Bichi era tan simple como pegarle al arco
y dejar a Ojeda sin posibilidades. Era el minuto 14 y el planteo
para la próxima media hora sería clave para obtener
la segunda victoria como visitante.
Con Héctor González en la cancha, Colón
tuvo una nueva salida y con el ingreso de Adrián González,
Maturana reforzó la defensa para amortiguar los golpes
que le dispensaba un equipo canalla desesperado. En los numerosos
intentos del local por llegar al empate, Tombolini se comenzó
a colocar el traje de héroe, evitando una y otra vez
el gol de Central.
Colón siempre resurge de sus propias cenizas. Cuando
ya nadie daba más nada por este equipo, llegó
esta importante victoria que demuestra que el Negro está
vivo y que la esperanza sigue latente.
