Colón perdió por 3 a 1 dejando un pálida imagen en La Plata. Nuevamente se hizo evidente la falta poder ofensivo. Dos partidos, ningún punto y el último lugar en la tabla.

Si a cualquier hincha de Colón le preguntaban hace dos meses qué reforzaría del equipo, indefectiblemente hubiese respondido que compraría algún delantero efectivo. Los dirigentes no sólo que no hicieron esto, sino que dejaron ir al único delantero que podría haber contribuido con algo de su oficio a este probreza ofensiva de la que padece el Sabalero desde hace ya varios campeonatos.
El libro de pases se cerró y nos quedamos con menos delanteros que antes y con escasímas variantes de ataque. Así que preparate sabalero, porque en este torneo serán pocos los goles que vas a gritar. Las emociones en esta parte del año, pasarán más, entonces, por mirar fuergos artificiales o por comerse un buen asado de 75 mangos en la cena aniversario que por regocijarse ante una jugada virtuosa que termine en gol rojinegro.
Son la prioridades que parece tener este estilo dirigencial que manda en Colón. No digo que esté mal, pero hasta donde yo siempre supe, nuestro club fue desde 1905 un club de fútbol y hasta donde también sé, el fútbol es un deporte que se nutre de goles y a los goles los hacen los delanteros.

Despues de esta introducción que marca la bronca de muchos aficionados, nos queda mencionar que en La Plata, Colón fue un equipo impotente, carente de ideas y absolutamente ineficaz de mitad de cancha hacia adelante.

Estudiantes se tomó todo el primer tiempo para atemperarse a este tibio visitante, y poder despacharlo con alarmante facilidad en los 45 minutos finales.
Los goles de Pavone (a los 7 y a los 32 mintos) y la gran definición del Chino Aquino pusieron al Pincha tres goles arriba.
El descuento sólo podía llegar de la forma en que llegó, con un gol en contra de Cáceres tras centro de Giovanny hernández.

Horacio, por más que todos hagamos fuerza desde afuera, Gandín no nos va a salvar los partidos cuando ya el pleito está 2 a 0 en desventaja.
La película se repetirá una y otra vez, Colón se lamentará los goles que no podrá hacer y los hinchas nos tendremos que conformar con el próximo show de fuegos artificiales.