
Colón se despidió definitivamente
de su ilusión copera. Empató apáticamente
frente a un equipo alternativo de Boca sin goles.
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Se terminó la historia. El sabalero quedó
afuera de la Copa Sudamericana y tendrá que ver
desde afuera las participaciones que sí lograron
Banfield, Quilmes y hasta Arsenal.
Si bien esta desilución se venía construyendo
desde el empate ante Quilmes, Colón aún
guardaba ciertas esperanzas antes de comenzar este atípico
partido en la Bombonera. Sin embargo Colón no
peleó como lo debe hacer un equipo que está
jugando por cumplir un objetivo que se le escapa entre
las manos.
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Maturana indudablemente no transmitió esa ambición
en los jugadores y los mensajes que dio desde el banco en el
segundo tiempo fueron claramente conservadores. Delantero por
delantero a los 14 minutos (Gigena por Blanco) y marcador por
delantero a los 20 (Bontemps por Savoia). Colón terminó
bajando los brazos mucho antes que Elizondo marcase el final
del partido.
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En la primera etapa algunas posiblidades habían
alimentado las esperanzas de quebrar a este equipo de
Bianchi minado de suplentes y nombres poco conocidos.
Dos desbordes profundos, uno de Martínez y otro
del Turbo, terminaron en las manos de Cavallero. Sin
embargo a Colón le costaba muchísimo coordinar
jugadas que trasciendan la mitad del terreno y sólo
algunas intervenciones de Giovanni le daban al visitante
la profundidad necesaria para inquietar a la defensa
rival.
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Pero aún esa escasa labor en ataque de la primera parte
se terminó por extinguir en el segundo tiempo, en gran
parte debido a los cambios propuestos por el técnico.
De la única forma que Colón podría haber
llegado a marcar la diferencia, dada su última disposición
táctica era a través de alguna pelota detenida.
Pero es bien sabido que después de 18 partidos, Colón
todavía no tiene jugadas de pizarrón efectivas.
Es triste recordar como hace muy poco, en la era de Fossati,
el Negro era el equipo más temido a la hora de las jugadas
preparadas.
Maturana ha logrado que un equipo con serias posibilidades de
pelear arriba, termine siendo un fantasma deambulando en la
mitad de la tabla, sin juego y sin garra. El colombiano ha conformado
uno de los planteos más apáticos y conservadores
de la Argentina junto a Estudiantes, Chacarita y Central. Aún
el ya descendido Chicago ofreció espectáculos
más dignos, aún cuando sea por la entrega de cada
partido.
Ahora ya es tarde para los reproches. La realidad marca que
Colón desperdició una gran oportunidad de llegar
a la Libertadores y que dejó pasar de manera inexplicable
la posibilidad de retornar a la Sudamericana.
Maturana dirigió la mitad del torneo de prestado y lo
mejor que puede hacer es renunciar. Colón deberá
revisar sus métodos a la hora de contratar jugadores
y técnicos si es que quiere ser verdaderamente protagonista.
