Qué diferencia hay entre perder así, como lo hizo este nuevo equipo comandado por Alfio Basile, y perder apabullado por cuatro goles, como en el torneo anterior.
Como el mundo futbolístico preveía, el Coco plantó el equipo para jugarle de igual a igual a este archirival del Negro al que se le hace imposible doblegar de local.
Y Colón estuvo muy cerca de obtener su premio por esa actitud agresiva y por el buen juego desplegado a lo largo de gran parte del partido. Es más, consiguió un empate hipotético después de estar 3 a 1 abajo, sino hubiese sido por la errónea decisión del juez de línea al anular un legítimo gol de Fuertes.

El sabalé había comenzado ganando el encuentro con un gol tempranero de Gandín, a los 7 minutos de la etapa inicial.
Luego tuvo que atrincherarse y resistir las arremetidas del local, que lastimaba con las intervenciones del movidizo Pinino Cuevas.
Fue el paraguayo, quien tras una mala salida de Tombolini en un córner, conectó el balón con el arco libre de resistencia y estampó el empate con el que terminó el primer tiempo.

Apenas diez minutos fueron suficientes para el equipo de Astrada, para poner las cosas 3 a 1. Pimero a través del gol de Maxi López y luego con el concretado por Gabriel Pereyra.
Colón, sacudido por la explosión millonaria, salió a buscar el descuento y a partir de ese momento fue el protagonista del partido.
Giovanny Hernández se iluminó en el momento justo, realizando una jugada antológica en el área y disparando de zurda para que el resultado estuviese más cerca de la realidad. Faltaban 25 minutos de juego y con el ingreso de Ismael Blanco por Gandín, Basile buscó darle mayor vigor al ataque rojinegro. El objetivo se cumplió, primero con un cabezazo del Sungui que pasó muy cerca del horizontal y luego con la polémica jugada que hubiese decretado el empate sabalero.

Colón no consiguió puntos en su debut, pero se ganó la confianza de su público que ahora espera ansioso el debut en el Cementerio de los Elefantes.