SABADO 9 DE AGOSTO DE 2003

Se fue el segundo partido y los goles siguen sin aparecer. Lanús estuvo un poco más cerca dentro de un encuentro súmamente chato. Colón estuvo ausente sin aviso.

La cancha de Lanús escenario de algunas de las páginas más emotivas de la historia reciente de Colón, como el 4 a 3 a favor del Negro y el gol de Saralegui para la Libertadores, vivió en este 2003 de gran expectativa un partido de muy escasa jerarquía.

El espectáculo (si es que se puede describir como tal) fue taaaaan aburrido, que es difícil destacar algunas jugadas para este comentario.

La estadística marca que se trató del séptimo partido consecutivo en el que el equipo de Bauza no conoce la derrota. Precisamente la última vez que Colón había perdido fue ante Lanús en la fecha 14 del torneo anterior.
Pero el Lanús de este campeonato no pudo doblegar una defensa no del todo ordenada del visitante, pero lo suficientemente atenta como para alejar el peligro del arco de Tombolini.
La figura de Colón fue el recientemente adquirido Adrián González y Píccoli estuvo en su nivel habitual. En esos dos hombres y en algunas intervenciones de Tombolini, se puede encontrar la explicación del cero en el arco de Colón.
Ahora el cero en el arco del local, es otra cosa. Las siempre precisas habilitaciones del Príncipe Hernández no sirvieron para alimentar de fútbol ni a Fuertes ni a Carignano.

Colón no generó peligro en los 90 minutos y mientras transcurría el tiempo, los fantasmas del Clausura comenzaban a rondar sobre la cabeza de Bauza.
El martes comienza un nuevo capítulo internacional de Colón. Arranca la Copa Sudamericana y nos visita Vélez. Habrá otros 90 minutos para quebrar la pequeña racha de sequía. Tenemos material: dos goleadores y un 10 con la calidad necesaria para asistirlos.
Ya calentaron los motores, es hora de empezar la carrera.