Colón perdió por tercera vez consecutiva. Jugó demasiado mal y a pesar de buscar no inquietó a Arsenal en todo el partido. El equipo sufrió la bronca de la hinchada y no pudo retirarse de la cancha hasta 20 minutos después de finalizado el encuentro.

Hacía 24 años que Colón no arrancaba de una manera tan calamitosa. Son tres partidos perdidos y un rendimiento que va de mayor a menor.

La derrota ante River era hasta justificable, además Colón tuvo en ese partido pasajes de buen nivel, similares a los que el equipo supo instrumentar durante la era Basile.
Desde ahí hasta el partido del sábado todo fue empeorando y el espectáculo que montó ante el limitadísimo Arsenal de Jorge Burruchaga fue lamentable, lastimoso, hiriente.
Este Colón de la dupla Del Solar - Pizzi resultó ser un equipito sin juego, con total falta de esquema táctico y con un desorden en todas sus líneas que se contrapone notablemente con el orden que había logrado Alfio Basile.

El primer tiempo mostró a un equipo local perdido en el campo de juego que se desvanecía a medida que se acercaba al arco de Limia. Para cualquiera que medianamente siga las campañas de Colón sería bastante fácil llegar a la conclusión de que colocar a Gandín como único factor de ataque en un partido como local es prácticamente condenarse al cero.
Sin embargo esto es lo que desidieron los técnicos debutantes.

Arsenal con poco complicaba a la defensa que por el sector derecho hacía agua. Llegó un córner a los 30 minutos y un limpio cabezazo de Patricio González colocaba en ventaja al visitante.
Se podría haber esperado la reacción de Colón. Pero esta esta nunca llegó o bien fue tan tibia que no se persivió.
Para el segundo tiempo, los cambios buscaron darle mayor profundidad (entraron Vargas, Estévez y Bravo) pero sólo lograron aportar mayor confusión.
Otro córner sepultaría las posibilidades de empatar, un nuevo cabezazo, esta vez Castiglione con total libertad y un arco deshabitado por una fallida salida de Tombo.

El final fue escandoloso y seguramente Colón pagará caro la locura de unos pocos. El propio equipo de Colón se vio en la ridícula situación de no poder llegar al túnel por algunos proyectiles que caían desde las gradas. La espera se prolongó por largos minutos hasta que los ánimos se calmaron.

Habrá que asignar las verdaderas culpas. Prácticamente los mismos jugadores, demostraron en otros partidos que pueden dar más que esto. Pero el equipo no es exactamente el mismo, y las ventas e incorporaciones fueron erradas.
El principal problema de Colón son las contrataciones (de técnicos y jugadores) que hacen los dirigentes.
Para ser presidente de un club como Colón hay que saber más de fútbol que de organización de eventos.