Colón y Newell's disputaron un emotivo partido que paradójicamente terminó sin goles. El Negro arrinconó al visitante sobre el final del partido, pero no pudo vencer la cerrada defensa leprosa.

Con gran expectativa se esperó este partido. Colón venía amagando un desenlace de su fútbol y Newell's venía a ratificar su buen comienzo de campeonato.
El partido no desilusionó, fue muy rico en emociones a pesar de que el mercador permaneció cerrado.
Se repartieron honores y protagonismo alternadamente. Newell's buscando permanentemente el contragolpe, con un juego rápido y profundo y Colón armándose desde el mediocampo hacia adelante.
El debut del Pipa Estévez en el ataque sabalero no tuvo las luces que previamente se esperaban. El delantero puso mucho empeño pero no le salieron las cosas.

Su esfuerzo en cada pelota terminó agotándolo y terminó siendo reemplazado por Darío Gandín que en los minutos en los que estuvo en la cancha llegó a gravitar con peligro y por poco no festejó el gol del triunfo cuando ya se jugaba tiempo adicional.

Newell's tuvo dos chances muy claras en la segunda mitad, ambas de contrataque. Pero al ver que los minutos transcurrían, Gallego replegó aún más su equipo para cuidar el empate. Colón fue el gran protagonista de los últimos 25 minutos, con mucha presión sobre el arco leproso, muy bien defendido por Vella.

Un claro reflejo de la entrega y de los destellos de fútbol que tuvo el equipo fue la cálida despedida que brindó la hinchada sabalera a los jugadores, a diferencia de los reproches que se pudieron escuchar luego del empate ante Estudiantes.
Colón sigue prometiendo ser un gran equipo, y está en el camino de conseguirlo.