Colón volvió a conquistar tres puntos con esta importante victoria ante el cervecero. Una sólida actuación del equipo de Basile que debió haber terminado en goleada.

Cuando se trabaja a conciencia y con los objetivos claros, los resultados no tradan en llegar. Bien podría ser esa la moraleja de estas primeras cinco fechas de la estapa del Coco al frente del Sabalero.
Colón había realizado hasta el partido ante Quilmes, producciones futbolísticas más que interesantes, pero no había podido trasladar su buen juego a un buen resultado final. En esta oportunidad, el orden y el despliegue de los Negros tuvo su premio. A pesar de haber ganado por la mínima diferencia, el segundo tiempo mostró a un equipo visitante absolutamente dominador y si no hubiese sido por las increíbles fallas en el momento de la definición, Colón se hubiese despachado con una goleada.

Después de un primer tiempo muy peleado en el mediocampo, Colón salió a comerse al rival en la segunda etapa. Con la levantada del Pipa Estévez, comenzó a tener mayor profundidad, y con un gran trabajo de los mediocampistas, apuntalados por la cada vez más sólida defensa, neutralizó los intentos de Quilmes por equiparar el trámite.

Un golazo de Totono Grisales sacudió la red y movió el marcador en favor de Colón. El zurdazo de aire del colombiano enloqueció al nutrido grupo de hinchas sabaleros que viajaron para presenciar lo que muchos arriesgaban a vaticinar como la primera victoria del equipo. Y así fue nomás, Colón sumó de a tres y se volvió a encontrar con el dulce sabor de la cerveza...perdón, de la victoria.