El Negro ganó su primer partido del torneo. En los primeros 6 minutos hizo dos goles que marcaron el retorno del Bichi Fuertes, con una asistencia y uno de los tantos. El funcionamiento del equipo fue muy bueno.

Siempre que llovió, paró. El refrán se cumplio por partida doble, la intensa lluvia de las últimas 48 horas culminó oportunamente minutos antes de la hora de inicio del partido y la escases de victorias y goles para el sabalero también llegaría a su final.

Colón sorprendió por la efectividad inicial, a los tres minutos el Bichi le bajó la pelota a Giovanny con un preciso cabezazo y el colombiano definió ante la desesperación de Pontiroli.
Dos minutos más tarde, el propio Bichi ratificaba que su vuelta, tras una larga suspensión, sería con todo. El delantero enganchó hacia el área y sacó un remate potente que dejó sin chances al arquero.
En lo que restaba del primer período, Colón seguría ordenado y dominado el trámite, llegando tibiamente al área cervezera y probando desde afuera del área con remates de Giovany, Cominges o Capurro (que sigue insistiendo al menos 3 veces por partido).

Fue en la segunda mitad que el visitante comenzó a morder un poco más, poniendo más voluntad que juego. El avance de Quilmes le permitió a Colón aprovechar espacios libres de mitad de cancha hacia adelante y en este ir premanente de los jugadores sabaleros pudo haberse gestado una goleada que fue evitada por una sólida tarea de Pontiroli, por algunas dificultades para definir en los delanteros rojinegros y por el palo derecho que devolvió con rudeza un disparo del peruano Cominges
Quilmes llegó al descuento cuando tras un centro de Benítez, Bastianini quedó sólo frente a Tombolini.
Los últimos minutos están hecho para que el hincha sabalero sufra, eso ya es un hecho sumamente comprobado y este partido no fue la excepción.

Promisorio debut del Tata al frente del equipo, sin estridencias pero con gran voluntad superado, Colón emprende un rumbo que lo debe llevar a lograr sus más ambisiosos objetivos.