Gran victoria sabalera, la segunda consecutiva y la mayor goleada de la historia sabalera en primera división. El equipo de Martino no tuvo piedad y humilló a Almagro con un festival de fútbol y goles.

Nadie nunca podrá explicar qué fue lo que provocó la bisagra deportiva entre el equipo comandado por Pizzi-Del Solar y esta versión del Tata Martino. Lo cierto es que Colón es otro equipo y que los goles empezaron a aparecer a borbotones.

Colón superó a su rival desde el comienzo del encuentro y el gol de la apertura se produjo a los 14 minutos después de un centro de Fuertes que Cominges dejó pasar para la entrada de Capurro que a quemarropas fusiló a Bernacchia. Tras muchos meses de intentos fallidos, Alejandro volvía a marcar un gol, esta vez probando desde mucho más cerca que desde lo que prueba habitualmente.
A los 30, un pelotazo en profundidad desnudó todas las dudas de la defensa de Almagro y principalmente las de su arquero, quien salió totalmente a destiempo dejando una pelota a merced de Cominges que con tranquilidad la empujó al arco para marcar el segundo gol sabalero.

Todo estaba resultando más fácil de lo pensado, más aún con la temprana expulsión directa de Castagno por una gruesa falta sobre Capurro a los 33 minutos.
Además el DT Jorge Solari encaró la segunda mitad de manera timorata, relegando a su equipo a defenderse. La decisión le dictó la sentencia de muerte a Almagro que iba a sufrir una goleada implacable.
Tres minutos le bastaron a Colón para marcar el tercero, luego de una serie de toques que el peruano Cominges adornó con potente remate directo al ángulo superior derecho de Bernacchia.
El otro peruano, Juan Vargas marcó uno de los goles sabaleros más lindos de los últimos tiempos, una mezcla de magia, técnica y perseverancia, que incluyó sombreritos, gambetas y una definición con tanta clase que hasta el público de Almagro comenzó a aplaudir.
El Bichi Fuertes cerró la histórica goleada, conectando al arco un centro enviado por el cada vez más efectivo Alejandro Capurro.

Los goles llegaron para quedarse y Martino tiene el gran desafío de mantener en el equipo este nivel de juego y este estado de ánimo que mantiene a los jugadores confiados de sus posibilidades y a los hinchas rebozantes de alegría.