En los últimos 270 minutos el equipo de Bauza no jugó a nada y sólo generó tres jugadas de gol, la de los tres tantos que le permitieron rasguñar tres empates. Colón aburre y el tiempo pasa.

Esperé hasta la mañana siguiente para escribir la crónica del partido. Sepan disculpar la demora, pero si esta columna se hubiese escrito anoche, estaría repleta de puteadas, y si sos un lector habitual de ElRojoyNegro, sabrás que nunca utilizamos esos recursos literarios.
Para quienes estuvieron presentes en el Brigadier, sabrán de qué estoy hablando, para quienes nos leen para saber lo que pasó, la respuesta es: NADA. Colón no generó fútbol, no entusiasmó a un sólo hincha, no estuvo ni cerca de justificar los 10 pesos de la entrada. Ayer la cancha gratis, era caro.
Los primeros 30 minutos fueron absolutamente controlados por Newell's que como buen equipo de Veira, parecían mo-ti-va-dos. Pero los leprosos no supieron qué hacer con ése dominio y se fueron pinchando lentamente.

El local, a pesar del bajón del rival, seguía sin poder armar alguna jugada coordinada entre Hernández, Bichi y Savoia. Nadie se entendía, parecía un picado de desconocidos. De esta manera Colón no llegó en ningún momento al arco de Palos.

Semejante desastre hubiese despertado a cualquier técnico, pero Bauza desplegó el mismo equipo y la misma fórmula en el segundo tiempo. Pelotazo limpio, poca contención y nada de elaboración. Así y todo, Newell's no podía doblegar a Tombolini que nuevamente se transformó en figura.
Pero era cuestión que algún rosarino aproveche una de tantas, y fue Patiño quien venció a Tombolini a los 37 minutos.
Colón logró algo de movilidad con el ingreso de Romagnoli quien, cuando se cumplía el tiempo reglamentario, metió el enésimo centro al área. Esta vez cayó en la cabeza de Moreno y Fabianesi. Gol agónico, nuevamente. Empate, nuevamente. U equipo que no transmite nada, nuevamente. Nuevamente...