La derrota en el Sur dejó a la vista toda la impotencia sabalera. Colón no puede llegar al gol y el marcador en cero ya se repitió en cuatro de los siete partidos jugados. Esta vez perdió y se alejó muchísimo del bloque de punteros.

Sin goles es imposible ganar, así de simple. Colón tiene un preocupante promedio de 0,6 goles por partido, y bajo ese condicionante es muy difícil que lleguen las victorias.
Colón es, a pesar de su posición en la tabla, un muy buen equipo. Juega con eficiencia en la mitad del terreno, con solidez en su defensa y con toques para llegar al área rival. Pero no puede resolver las jugadas que logra instrumentar a partir de los toques de Giovanny, las escapadas de Moreno, el fútbol de Grisales y la velocidad de Estévez.

La primera mitad prometía protagonismo a cargo del visitante, que dominó el juego en los primeros 20 minutos. El granate poco a poco se fue amoldando al juego de Colón y comenzó a inquietar el arco defendido por Tombolini. Uno de los que más problemas llevó a la defensa rojinegra, fue el ex-Colón Claudio Graf, quien estrelló un remate en la base del palo derecho de Tombo.

En el segundo tiempo, las cosas se inclinaron a favor del local que fue metiendo a Colón en su sector. En el minuto 13, tras un córner y una pelota que devolvió el travesaño, Mauricio Romero cabeceó y marcó la diferencia definitiva.

Con un tercio del campeonato jugado, Colón ya ve a los punteros desde abajo, el juego bonito no se cristaliza en resultados y el gol brilla por su ausencia. Basile deberá agarrar el toro por las astas y sacar al Negro de este gran embrollo.