Un partidazo de Colón, ganándole con categoría al Cuervo y dejando una imagen impecable. El Centenario se llenó de gol y la fiesta volvió a las tribunas. Basile fue ovacionado. Después de semejante partido el Coco no se va.

Coco Basile resibió en la semana el apoyo de sus jugadores cuando dio a conocer su intención de dar un paso al costado. Nunca sabremos si la intención del Coco era realmente alejarse de Colón o hacer reaccionar a sus dirigidos, pero no cabe ninguna duda que esto último ocurrió.

Colón salió a comerse a su rival desde el pitazo inicial. Lo acorraló, asfixiándolo contra su arco en los primeros 20 minutos. San Lorenzo se acomodó a duras penas y cuando parecía que iba a equilibrar el trámite, el Chipi Gandín decretó que la era de la escacez terminaría en ese preciso instante, en el minuto 29. El jugador e hincha del Negro sacó un zapatazo tremendo que se clavó a centímetros del travesaño y que desató la locura en el Brigadier López.

Colón era puro festejo cuatro minutos después de ese primer grito, cuando llegó el segundo. Un gol aún más espectacular, que se inició en los pies de Gandín y que culminó Totono Grisales, ingresando al área y resolviendo con categoría ante la salida de Ramírez.

Los fantasmas quedaban enterrados para siempre después de dos golazos que quedarán en la memoria de la nutrida concurrencia sabalera.

En la segunda parte, Colón no especuló ni un segundo con el resultado. Siguió con la misma producción futbolística, con un trabajo soberbio de la defensa, que las pocas veces que falló encontró el respaldo de Tombolini. El mediocampo sabalero fue lo mejor del equipo, con Giovanny Hernández muy movedizo, con la polenta de Grisales y con el fundamental aporte de Martín Romagnoli (Nuevamente la figura de la cancha ver >>). Esta vez los delanteros acompañaron el buen desempeño del resto del equipo y eso fue lo que marcó la diferencia. Gandín abrió la puerta de la goleada y el Pipa Estévez con su incansable recorrido por todo el frente de ataque complicó toda la noche.
El tercer gol, una obra maestra del equipo del Coco, fue una jugada a puro toque, que redondearon Estévez y Bedoya, el primero asistiendo con inteligencia al colombiano y el segundo gambeteando en el área y definiendo como un delantero experimentado.

Colón fue un espectáculo. Alegró a su gente a fuerza de Fútbol, transformando a este deporte en arte digno de ser apreciado. Colón llenó el alma de sus hinchas, Colón volvió definitivamente a ser Colón de Santa Fe.