DOMINGO 12 DE OCTUBRE DE 2003

Sequeira le volvió a meter la mano en el bolsillo a los sabaleros. Colón empataba 1 a 1 cuando el árbitro anuló un gol de Reynoso. Minutos después Cavenaghi marcaba el segundo de River. Colón superó en el juego al Millonario pero se quedó con las manos vacías.

"Que hagan un torneo para River y Boca" fueron las declaraciones del presidente Vignatti una vez finalizado el partido. Era el principal portavoz de una bronca generalizada provocada por un nuevo arbitraje totalmente tendencioso de Sequeira, que contibuyó tanto en jugadas clave (al anular un gol legítimo o no ver una agresión de Domínguez a Reynoso) como en las interpretaciones menores en las que siempre favoreció a la visita.

"Olele, olala... si no quieren violencia , que aprendan a cobrar..." era el grito de la tribuna norte del estadio sabalero, en los 19 minutos en los que el partido estuvo suspendido, tras la expulsión de Tombolini.
El hincha expresaba su bronca mientras 5 tarados trasponían el alambrado y bajaban hasta la altura de los carteles publicitarios frente a la mirada de todo el estadio y a los televisores del país entero.

La policía ya había desplegado uniformados, escudos, perros, palos y demás artefactos intimidatorios, pero no hicieron nada para arrestar o intimidar a los responsables de que Colón estuviera al borde de una sanción de la AFA que, seguramente, ya se relamía para caer con todo su peso sobre el equipo santafesino.
¿Hasta cuando va a durar la hipocresía de la AFA? Resulta tan evidente que los árbitros dirigen influenciados para favorecer al motor económico de la maquinaria dirigida por el capi di tutti li capi Don Julio Grondona, que ya no dan ganas de ir a la cancha.


En su gran partido frente a River Colón peleó no sólo frente a sus 11 rivales, sino también ante un tipo que aprovechaba cualquier oportunidad para darle ventajitas al visitante.

El Negro le pegó un baile de aquellos a River en la segunda mitad, con una muy buena actuación del Negro Martínez, Píccoli y Migliónico.
Colón descargó sobre Constanzo toda su furia, pero no logró quebrar la valla millonaria. River aguantó como pudo, y cuando no pudo más, Sequeira le dio el respiro que necesitaba.
Pasemos en limpio algunas jugadas. Primer tiempo: gol de River, Cavenaghi apenas habilitado marca ante la salida de Tombo. Tres minutos más tarde, la Gaviota metió un tire libre antológico para empatar el partido.
Y llegarían las dos jugadas en las que la terna arbitral metió su aporte y cambió la historia del partido. Primero el Chori Domínguez sacudió a Reynoso sin la pelota. Si alguno de los cuatro árbitros hubiese visto lo que el resto del estadio vio, era jugada de expulsión directa. Por supuesto ninguno vio nada.

La segunda y más grave aún, luego de un centro, Reynoso empuja la pelota al fondo del arco, y el gol que le daba la victoria a Colón es anulado a instancias del asistente, quien no quiso ver que Rojas habilitaba en la misma línea. Un minuto más tarde el pibe terrible de River marcaba su segundo gol. En un minuto y gracias a la acción arbitral, Colón pasó de ganar 2 a 1, a perder 2 a 1.
Sequeira ya es un viejo conocido por los hinchas sabaleros. Hacía tiempo que no dirigía por estas tierras y su regreso no trajo otra cosa que más sospechas sobre el rumbo del fútbol argentino.

Adelante River, acá no pasó nada, nadie vio nada y nadie hará nada. Colón puede quedarse tranquilo, jugó un partidazo, puso toda la garra y terminó el encuentro con mucha dignidad.
No todos pueden decir lo mismo.