Segunda victoria consecutiva de Colón. Ganó con autoridad ante Olimpo, volvió a golear y se acerca al pelotón de los de arriba. El buen juego del equipo de Basile consigue que el Negro guste pero también gane.

Colón, se sabe, es sufrimiento. Sólo por eso se puede justificar el segundo empate conseguido por Olimpo cuando Colón tenía el partido controlado y ganaba 2 a 1.

El visitante planteó su ya habitual propuesta ofensiva y a los 8 de la primera etapa llegaba al primer gol, a través de un destello de Giovanni Hernández que con un quiebre de cintura dejó solo al Chipi Gandín para que remate sin problemas frente a la salida de Cambiaso.

Olimpo salió en busca del empate, sin ideas pero con mucha fuerza.

En una pelota detenida, Escudero se encontró con un balón que nadie despejaba dentro del área y no perdonó a Tombolini. Colón tenía que empezar de nuevo si quería llevarse los tres puntos.
Manteniendo el esquema intacto, Colón salió a jugar la segunda parte con la misma actitud del primer tiempo. Y el gol llegó a los 8 minutos. Ese gol que se le había negado tanto, le llegó a Moreno y Fabianesi en el momento justo. Colón ganaba en el Sur y el gallego se sacaba la mufa de encima.

Pero estamos hechos para sufrir, y cuando Olimpo estaba entregado, tras la expulsión de Escudero, otro tiro libre, ejecutado con maestría por Raponi, ponía las cosas injustamente iguales.
Era un duro golpe para el esfuerzo de los sabaleros. La revancha se la tomó tres minutos más tarde el Chino Garcé, que se cruzó toda la cancha para participar de una jugada de pelota detenida. El Chino metió la cabeza para que Colón llegue al tercero y se quede con el partido.
Para dejar las cosas más claras, el Pipa Estévez se despachó con un golazo, el primero con la rojinegra.
Colón se amigó con la victoria, ya no le tiene miedo al gol y espera a Boca con la ilusión intacta.